martes, 16 de agosto de 2011

Romper ventanas

Cuatro mil días después de aquel año obcecado
detecto que al fin te dignaste a cumplir
con la cita eludible. Y me alegro,
y me enfado a la vez.

Después de estudiar con cuidado este caso
ejerciendo a la vez de fiscal y abogado,
de juez imparcial, sentencio lo nuestro,
diciendo que el fallo más grande pasó
por guardar solamente los días más gratos
y olvidar los demás.

Mirarte de frente. Admito en voz alta
que no pocas veces he sido tentado
a coger mi esperanza y lanzarla sin más
a la fosa común donde yacen los sueños
que nos diferencian.

Tal vez, ¿has pensado en renunciar?
Yo aún no.

Ven a romper ventanas, a gritar como antes y a entrar como el aire.

2 comentarios:

  1. Yo sí he pensado en renunciar, pero no se va a dar el caso.

    ResponderEliminar
  2. Creo que a veces cuando se piensa en renunciar a algo y finalmente no se hace, ese algo o alguien adquiere más valor...
    ...parida arriba, parida abajo...

    ResponderEliminar