viernes, 25 de junio de 2010

Un año

Ya ha pasado un año. Un largo año.

Supuestamente, volví a casa. Pero siento como si éste no fuera mi hogar. Estas paredes, estos blancos techos... No, no estoy en casa. Pero tampoco estaba en casa cuando estaba allí. Me siento apátrida. Un Dorian Gray sin pasado, ni patria, ni bandera.

Todo, absolutamente todo, toma un tono grisáceo, como si de una fotografía en blanco y negro se tratase. Me siento vacío, sin ningún interés por nada. Mis anhelos, mis deseos, huyen delante de mí, sin que pueda atraparlos. No encuentro perdón ni paz en ningún lugar. Las noches son eternas y frías. La pálida luz de la luna me obliga a dilatar al máximo mis pupilas en pos de ver algo en una casi absoluta oscuridad. Llueve debajo de la piel.

No sólo llueve. Son nubarrones negros de tormenta los que azuzan mi insomnio y mi desesperación. Los truenos se expresan como gritos ahogados en el fugaz resplandor de una relampagueante mirada efusiva al espejo. ¿Quién soy? ¿Quién fui? Ambas preguntas tienen una respuesta trivial y una opuesta. Como si de un binomio se tratara. Una dualidad tan absoluta como luz-oscuridad o vida-muerte. Nada de subjetividades. Dualidades tangibles y mensurables.

Durante los últimos años, he buscado la perfección como único y completo propósito. No obstante y lamentablemente, con el tiempo te das cuenta de que la perfección, aunque debería tratarse del máximo exponente de la unicidad, resulta que también se trata de algo subjetivo, sensible a ser cuestionado y observado. No lo voy a ocultar, yo creo firmemente que mi ideal de perfección es el único que hay o debería existir. Pero, como siempre, me engaño a mí mismo.

En estos momentos, mi mente va errante, rozando débilmente ideas y sentimientos que infundir a los dedos para que plasmen algo ininteligible sobre una pantalla de ordenador. Ya no busco la perfección, ni el perdón, ni siquiera la aceptación y mucho menos la comprensión.

Ha pasado un año. Un año de pérdida constante. Pérdida de ilusiones, de sueños, de alegrías, de recuerdos... El mundo sigue y sigue girando, inmarcesible, imparable e inmutablemente inmune a los sentimientos de los viajeros. Lo único inmutable, es el cambio...

...Sólo es una espina. Con el tiempo, la carne la rodea y el dolor se hace parte presente del cuerpo.

martes, 22 de junio de 2010

Historias

Feci arrancó el coche y decidió volverse a casa, en el centro no iba a hacer nada y tampoco le apetecía quedar con sus amigos y contarles la historia. ¿Para qué? Hay veces que las historias hay que guardarlas, cuidarlas, mimarlas en el silencio, porque una vez que se dan a conocer se vuelven vulgares, pierden la intensidad que alcanzan en el silencio de nuestra mente.

jueves, 10 de junio de 2010

Réquiem


Requiem aeternam dona ets, Domine,
et lux perpetua luceat ets.
Te decet hymnus, Deus, in Sion,
et tibi reddetur votum in Jerusalem.
Exaudi orationem meam,
ad te omnis caro veniet.
Requiem aeternam dona ets, Domine,
et lux perpetua luceat ets.

Kyrie eleison.
Christe eleison.
Kyrie eleison.

Dies irae, dies illa
Solvet saeclum in favilla,
Teste David cum Sibylla.

Quantus tremor est futurus
Quando judex est venturus
Cuncta stricte discussurus.

Tuba mirum spargens sonum
Per sepulcra regionum
Coget omnes ante thronum.

Mors slopebit et natora
Cum resurget creatura
Judicanti responsura.

Liber scriptus proferetur
In quo totum continetur,
Unde mundus judicetur.

Judex ergo cum sedebit
Quidquid latet apparebit,
Nil inultum remanebit.

Quid sum miser tunc dicturus,
Quem patronum togaturus,
Cum vix justus sit securus?

Rex tremendae majestatis,
Qui salvandos salvas gratis,
Salve me, fons pietatis.

Recordare, Jesu pie,
Quod sum causa tuae viae,
Ne me perdas ilia die.

Quaerens me sedisti lassus,
Redemisti crucem passus,
Tamus labor non sit cassus.

Juste judex ultionis
Donum fac remissionis
Ante diem rationis.

lngemisco tamquam reus,
Culpa rubet vultus meus,
Supplicanti parce, Deus.

Qui Mariam absolvisti
Et latronem exaudisti,
Mihi quoque spem dedisti.

Preces meae non sum dignae,
Sed tu bonus fac benigne,
Ne perenni cremet igne.

Inter oves locurn praesta,
Et ab haedis me sequestra,
Statuens in parle dextra.

Confutatis maledictis
Flammis acribus addictis,
Voca me cum benedictis.

Oro supplex et acclinis,
Cor contritum quasi cinis,
Gere curam mei finis.

Lacrimosa dies ilia
Qua resurget ex favilla
Judicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus,
Pie Jesu Domine,
Dona els requiem.

Domine, Jesu Christe, Rex gloriae,
libera animas omniurn fidelium defunctorum
de poenis inferni, et de prof undo lacu:
libera cas de ore leonis,
ne absorbeat eas tartarus, ne cadant in obscurum,

Sed signifer sanctus Michael
repraesentet eas in lucem sanctam,
quam olim Abrahae promisisti
et semini ejus.

Hostias et preces, tibi, Domine,
laudis offerimus:
tu suscipe pro animabus illis,
quarum hodie memoriam facimus:
fac eas, Domine, de morte Iransire ad vitam,
quam olim Abrahae promisisti
et semini ejus.

Sanctus. Sanctus, Sanctus,
Dominus Deus Sabaoth!
Pleni suni coeli et terra gloria tua.
Osanna in excelsis.

Benedictus qui venit in nomine Domini.
Osanna in excelsis.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
dona eis requiem.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
dona eis requiem sempiternam.

Lux aeterna luceat eis, Domine,
cum sanctis mis in aeternum,
quia pius es.
Requiem aeternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis,
cum sanetis tuis in aeternum,
quia plus es.

martes, 8 de junio de 2010

Amadeus

On the page it looked, nothing. The beggining simple, almost comic. Just a pulse. Basoons, basic horns,... like a rusty squeeze box. But then, suddenly, high above them, an oboe. A single note, hanging there, unwavering. Until the clarinet took it over. Sweetened it into a phrase of such delight... This was no composition by a performing monkey. This was a music I had never heard! Filled with such longing, such unfulfillable longing. It seemed to me that I was hearing the voice of God.

Astounding! It-it was actually be unbelieve. These were the first and only drafts of music, but they showed no corrections of any kind. Not one. He had simply written down the music already finished in his head. Page after page of it, as if he were just taking dictation. And music, finished as no music is ever finished. Displace one note and there would be diminishment. Displace one phrase and the structure would fall. It was clear to me that sound I have heard in the archbishop's palace had been no accident. Here again, was the very voice of God. I was staring from the cage of those meticulous strokes at an absolute beauty.

The restored third act was bold, brilliant. The forth, was astounding. I saw a woman disguised in her maid's clothes hear her husband speak the first tender words he has offered in years. Simply because he thinks she's someone else. I heard a music of true forgiveness filling the theatre confering all who sat there perfect absolution. God was singing through this little man to all the world. Unstoppable. Making my defeat more bitter with every passing bar.

sábado, 5 de junio de 2010

Un momento de Excelencia


Pero existe una cualidad más duradera que la piedra en el legado ateniense. Esta es una ciudad cuya luz brilló de forma tan poderosa que definió el pensamiendo occidental durante siglos. Es difícil pasar por una calle sin descubrir algún signo de nuestro entusiasmo por el estilo de vida griego. Y nos olvidamos de que este estilo de vida era tan eficiente y tan arriesgado...

Es extraordinario que una sociedad de sólo 70000 personas, los atenienses que vivieron 500 años antes de Cristo, pudiera influir en el mundo de forma tan imperecedera. La chispa de la democracia que ellos encendieron sigue brillando otra vez 2000 años más tarde y afecta a las vidas de mucha gente en todo el planeta.

Éste era un modelo de ciudad cuya pérdida los atenienses no podían soportar. Lucharon hasta la muerte. Los signos y los monumentos del Imperio que hemos dejado son poderosos. Las generaciones futuras se maravillarán de nuestra cultura, como lo hacen las generaciones presentes.

martes, 1 de junio de 2010

Pongamos que hablo de...

No voy a hablar del amor. Está muy visto, pero es casi inevitable. Parece ser que este sentimiento es determinante para muchísimas personas. Y debe ser así, pues está detrás de las más grandes proezas del ser humano, así como de los mayores desfeitos.

Hablaría de muchas cosas, muchas historias interesantes, extravagantes e incluso increíbles, pero no estoy para eso. No sé, hoy puede que haya sido un día distinto en mi monótona vida. No es que haya intimado con la persona más maravillosa del mundo, pero por el momento, es entretenido estar con esa persona.

Todos los días vamos conociendo gente. Algunas personas nos llenan nada más conocerlas y nos llegan al corazón. Otras, las vemos desde detrás de un cristal, esperando a ver qué hacen, observándolas de lejos, sin saber bien qué decir o qué hacer en su presencia. Otros, directamente no te caen en un primer momento y los ignoras. Incluso, otras personas deseas tener su cabeza en una bandeja nada más decir unas frases.

Pero tampoco me interesa hablar de eso. La verdad es que no tengo apenas ganas de escribir, a pesar de que sí que tengo cosas que contar. Es curioso pensar que cuando no tienes nada que decir, hablas por los codos y cuando tienes muchísimo de lo que hablar, no sueltas palabra. Curious.

Me imagino en mi casa, de noche. Por la ventana entra un olor a hierba, galán de noche y tierra reseca. No se oye apenas nada, sólo un ladrido lejano, casi imperceptible. Se pueden ver las luces de las farolas, de las casas adyacentes, de la luna y las estrellas. Y en esas circunstancias tan relajantes, me da por pensar.

¿En qué pienso? En el tiempo pasado, en el futuro y en el presente. En todo lo que he hecho y lo que me queda por hacer. No pienso en nadie en concreto, salvo en mí mismo. Un egoísmo bien cultivado con el paso de los años. Podría pensar en la gente que me rodea, que me quiere, me anima y me apoya. En la gente que confía en mi y que se apoya en mi persona para conseguir sus metas. Pero no, sólo pienso en mi mismo.

Sonrío para mis adentros pensando que aun en esa soledad y oscuridad tan tangibles no estoy totalmente solo. Hay un mosquito que me ha dejado un buen picotazo. Vuelvo a la cama y consigo conciliar el sueño. Mañana, será otro día.