El Ser Humano... La Civilización... casi 7000 millones de personas... ¡No son nada! ¡Una mota de polvo en la inmensidad del océano cósmico! Nadie oiría los gritos de 7000 millones de idiotas si se borraran a sí mismos del espacio en cuestión de segundos. El Universo seguiría igual. Somos... prácticamente nada.Pero, decidme: si hubiese que salvar algo de la destrucción, algún logro del ser humano... ¿Qué elegiríais? ¿A una persona? No, pues está sometida a la corrupción y a la muerte. Eligiríamos un objeto, algo creado.
¿Un cuadro? Podría ser... pero, ¿cuál? Hay cientos de cuadros que son obras maestras de la pintura. La Giocconda, La Rendición de Breda, Los fusilamientos del 2 de Mayo, Autorretrato (de Van Gogh), Las Meninas, Las Hilanderas, La Fragua de Vulcano, La Primavera de Boticcelli, El Juicio Final de Miguel Ángel, La Capilla Sixtina, algún grabado de Alberto Durero... hay cientos, miles de cuadros de incalculable valor, que si se perdieran, no sería lo mismo.
¿Que me decís de la escultura? El David de Miguel Ángel, La Venus de Milo, El Discóbolo de Mirón, El Ángel Sonriente de Reims, La Estatua de la Libertad, La Pietá, El Moisés, El David de Donatello, El Pensador de August Rodin... lo mismo que con los cuadros. Miles de estatuas, todas ellas maravillosas.
Bueno... ¡y la música! Tantas obras tan bellas, tan armoniosas, tan... sublimes. Sólo unos pocos ejemplos: La 9ª Sinfonía de Beethoven, El réquiem de Mozart, La Flauta Mágica, Las Bodas de Fígaro, Don Giovanni, Peer Gynt, Carmina Burana, el Canon, El Concierto de Brandemburgo de Bach, el Aria de este último, La Cabalgata de las Walkirias de Wagner, El anillo de los Nibelungos, El Bolero de Ravel, El Danubio Azul, La Marcha Radetzky, Las 4 Estaciones de Vivaldi, La Obertura 1812 de Tchaikovsky, El Adagio de Albinoni, El Ave María de Shubert, El Vals del Murciélago de Strauss, Para Elisa de Beethoven,... La Civilización no sería la misma sin ninguna de estas Obras Maestras de la Música Clásica.
¿Y la Arquitectura? Obras de impresionante belleza, concebidas por hombres con grandes aspiraciones de crear algo que perdurase: El Coliseo, Las Pirámides, La Gran Muralla, La Alhambra, La Ópera de Sydney, El Palacio de Versalles, La Torre Eiffel, El Arco del Triunfo de Constantino, Santa Sofía en Estambul, El Kremlin, La Ciudad Prohibida de Pekín, El Parlamento Británico, El Taj Mahal, La Mezquita de la Roca, La Mezquita de Córdoba, El Congreso de los EEUU, Angkor Wat en Thailandia, La Ciudad del Vaticano, las catedrales de León, Milán, Colonia, Burgos, Sevilla, Palma de Mallorca, Notre Dame, Turín... son miles los edificios que recuerdan al hombre por toda la superficie de la Tierra.
Ah, ¡y los libros! Una de las contribuciones más asombrosas del hombre: la escritura. El Quijote, la Biblia, el Corán, El Capital, Rimas y Leyendas, El Buscón, Oliver Twist, El Principito, Cumbres Borrascosas, El Contrato Social, La Crítica de la Razón Pura, El Discurso del Método, República, Ética Nicomáquea, Confesiones de San Agustín, Soledades de Góngora, Así Habló Zaratustra, La Celestina, La Ilíada, La Eneida, de Virgilio, Las Mil y Una Noches, La Divina Comedia, Fausto, La Montaña Mágica de Thomas Mann, El Poema de Mío Cid, El Conde Lucanor, Las Novelas Ejemplares, Romeo y Julieta, El Príncipe de Maquiavelo, La Vida es Sueño, Robinson Crusoe, Los Tres Mosqueteros, El Origen de las Especies, El Espíritu de las Leyes de Montesquieu, Don Juan Tenorio, Los Miserables, 20000 leguas de Viaje Submarino, Otelo, Ricardo III... en fin, la lista es casi infinita. El teatro y la literatura de la especie humana: su mayor tesoro.
¿Qué quedará de nosotros, del ser humano cuando nos hayamos ido? Nuestros logros. Ahora no valoramos lo que se merecen las obras de arte, los libros, las composiciones musicales... el Mundo no sería el mismo sin tantas grandes obras de la Civilización. Estamos al borde del desastre: cabezas nucleares, cambio climático, terrorismo... y sin embargo, no valoramos lo suficiente los logros, que tanto esfuerzo han costado.
Con respecto a la foto: somos un planeta, de una estrella, de un brazo, de una galaxia, de un grupo local de galaxias, de un super cúmulo de galaxias en medio del universo. No somos nada. Pero, tal vez, dentro de miles de años, se escuchen en otros mundos las obras de Mozart, o se traduzcan y se lean las obras de Cervantes o se interpreten las óperas de Verdi o las obras de teatro de Shakespeare. Todas ellas con la efigie de la Tierra impresa en esas obras.
Todo eso merece ser preservado de la destrucción: los edificios, la música, los libros, las obras de teatro y las esculturas.
No me caben todos los libros, ni edificios, ni obras de arte que deben ser salvados; sólo pongo los más relevantes para el Género Humano. El mundo dejaría de ser el mismo sin el Partenón o la 40ª Sinfonía de Mozart... eso no puede perderse. Sería irreparable.
