Siempre me las he dado de listo. Innato en mi naturaleza. Mi idiosincrasia particular. Mi singularidad característica. Y, ¿qué mejor para dárselas de listo que los latinajos? Son frasecitas muy oportunas que la gente no suele conocer y que expresan la sabiduría de la que carece el individuo que las suelta. La que da título a esta entrada significa "Errar es de Humanos". Y sí que tiene razón, la muy perra de la frasecita.
Nos equivocamos, es inevitable. Nos equivocamos al elegir el coche, la carrera, la fruta del supermercado, el color de la casa, una camiseta, un vestido, la pareja... Y sin embargo, seguimos haciéndolo. Equivocándonos día tras día, noche tras noche, a veces aprendemos de nuestros errores, otras veces, los dejamos pasar, como si de momentos azarosos del destino se tratasen y los desterramos al más oscuro y profundo de los olvidos.
Todos hemos cometido errores fatales en nuestra vida. No sólo aquellos errores triviales como puede ser la elección de unas gafas de sol demodées o un regalo poco acertado para un amigo. Me refiero a errores que marcan a uno para toda la vida, como puede ser la pérdida de una pareja por culpa de uno mismo o un enfado con un amigo que termina con esa amistad, o dejar pasar la oportunidad para hacer algo importante o un ascenso.
En un gran número de ocasiones, los errores tienen remedio. Por desgracia, suelen ser los errores más graves los que menos solución tienen. Cambiar un par de gafas o una prenda de ropa puede ser la solución a un problema relacionado con la estética, pero no se puede devolver a un esposo o esposa, o incluso a un hijo. No vivimos en un supermercado con garantía por 2 años y tampoco tenemos aquello de "si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero".
Muchos errores no tienen solución. Se aceptan, se aprende de ellos y se dejan pasar. A veces se lloran, se lamentan, se gritan, se juran en vano no volver a cometerlos y se blasfema contra ellos, pero si algo he aprendido de la Historia, es que nadie aprende nada de ella.
Sed Perseverare Diabolicum
"Pero perseverar en el error es diabólico". ¿Cuántas veces nos hemos topado con un error y lo hemos repetido hasta la saciedad? El Ser Humano, el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Diabólico, quizás. Muy humano, diría yo. Muy humano.
Tal vez estemos condenados a errar y a volver a errar. A errar y por lo tanto, estar errados e incluso herrados. Sin embargo, también hay una cosa innata en la raza humana: el tesón. No cejaremos en nuestro intento. Porque, previamente a ser Homo Sapiens, somos Homo Faberus. Es decir, actuamos sin pensar.
Y siempre ha sido así. Nos equivocaremos, a veces rectificaremos, pero nunca nos rendiremos.
martes, 31 de agosto de 2010
domingo, 1 de agosto de 2010
Verano
Del 21 de Junio al 23 de Septiembre hay 95 días, unas 2280 horas de sol, calor, luz y olor a salitre. Es lo que comúnmente denominamos "Verano". Una parte del año en que en las zonas alejadas de los trópicos suele haber un incremento de temperaturas bastante acusado. En nuestro caso, en el Hemisferio Norte, el verano ocurre casualmente cuando la Tierra está más alejada del Sol, entre el Solsticio de Verano y el Equinoccio de Otoño. Sin embargo, los rayos del Sol caen más perpendiculares sobre la superficie terrestre, atravesando menos atmósfera y, por tanto, dando más calor a los que vivimos aquí abajo.
Las noches son cálidas, casi sofocantes, perfectas para salir a la playa, bañarse en una piscina o tomar unas copas con los pies metidos en el agua mientras se visten ropas vaporosas y holgadas, de un blanco impoluto.
El verano se asocia con los romances, y es lógico. Si las mujeres necesitan 9 meses para gestar a su bebé, el verano es la época idónea para concebirlo. Nacerá en primavera, cuando ya haya pasado todo el frío invernal y esté a las puertas del estío. El verano, para algunos, también es una época de reflexión, de descanso, de aunar fuerzas para volver al curso, de prepararse los horribles exámenes de septiembre.
Para mí, son sólo 95 días de un calor insufrible en los que estar pegado al aire acondicionado o en la piscina.
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