- Él siempre va con prisa, porque no le gusta que le tengan que esperar.
- Se declara como alguien paciente, pero en realidad aborrece la espera como el que más.
- Come y bebe rápido, y si le gusta, lo devora.
- Lo mismo le ocurre con las canciones, los libros, las películas y las personas.
- Le cuesta a horrores levantarse las mañanas de los días de diario, pero suele levantarse temprano los fines de semana.
- Le gusta el lado derecho de la cama.
- Remolonea en ella, aunque no suele estar hasta muy tarde acostado, excepto cuando está acompañado.
- Le encanta mirar a la gente en el autobús y preguntarse sobre sus vidas.
- Mide el tiempo en canciones y las distancias, en minutos.
- Su armario tiene mucha más ropa de verano que de invierno, y viste de negro, blanco, rojo y azul, aunque su color favorito es el amarillo.
- No le gusta el frío, pero le gusta sentir el viento gélido en la cara mientras lleva el abrigo puesto en invierno.
- Le gusta ver llover y las tormentas, pero prefiere los días soleados.
- No le gusta su pelo. Le gustan sus manos, sus ojos y sus pies.
- Se distrae con facilidad, tiene buena memoria para las cosas poco importantes.
- Le encanta usar un lenguaje recargado y poco usual.
- Se come los chicles de 2 en 2.
- Le gusta ir solo en el bus para poder canturrear.
- Sonríe poco, pero cuando lo hace, lo hace de verdad.
- Es un cínico.
- Suele ser perfeccionista y no le gusta pedir ayuda, a menos que la necesite de verdad.
- Llora con las películas emotivas y cuando las emociones le sobrepasan.
- En general, es una persona bastante fría y distante al principio. Luego es algo más tibio.
- Se fija en las manos, los ojos, la boca y el culo cuando va de "caza".
- Sabe apreciar la belleza, pero no crearla.
- Cree que el lenguaje verbal es limitado en referencia a los sentimientos.
- Le gusta oler las flores que ve al caminar.
- Con 22 años, se ha enamorado 2 veces, se ha liado con unas 100 personas, se ha follado a unas 50 de éstas y sólo ha hecho el amor con una de ellas.
- Dicen que besa muy bien.
- Le gusta el vino blanco.
- Cree en el destino.
- Se muerde las uñas.
- No le gustan los niños ni los gatos, pero sí los perros.
- Le gustaría vivir algún día lejos, en una casa en las afueras, con un bonito jardín.
- No le gusta hacer deporte.
- Su mente pocas veces está quieta.
- No le gustan las cosas amargas, como el chocolate negro o el café.
- Es muy dado a perder el tiempo.
- Tiene facilidad para encontrar los puntos débiles de la gente y aplastarlos si la ocasión lo requiere.
- No es fácil enfadarle.
- Pero si se enfada, es dado a la violencia más atroz.
- Le gustan las novelas de ciencia ficción.
- Le gustaría ser, algún día, alguien importante, reconocido.
- Es un truhán, es un señor, algo bohemio y soñador.
- Cuando se aburre, le da por saquear la nevera.
- Le encanta la Historia.
- Es celoso, no lo puede evitar. Quizá sea una muestra de su inseguridad.
- Se pasa las horas muertas delante del ordenador.
- Viviría mucho mejor si pensase menos y actuase más.
- No suele odiar, pero cuando lo hace, es un ser vengativo e inmisericorde.
- Nunca jamás olvida a quien le ofende.
- No le gusta mucho leer, le da un poco de pereza.
- Se las da de inteligente y sapientísimo, pero en realidad, sabe poco de muy poco.
- Se aferra a sueños irrealizables antes que aceptar la realidad tal y como es.
- Considera que lo más triste que existe es que Beethoven nunca pudo escuchar su 9ª Sinfonía.
- Se adapta a como sea la otra persona. Se cambia de máscara.
- Es de los que estudia el mes de antes.
- Le gusta dibujar, pero no tiene talento para el Arte.
- Escucha las canciones nuevas una y otra vez hasta que las aborrece.
- Le gusta estar moreno y tomar el Sol. En general, le encanta el verano.
- Su libro favorito es el Silmarillion, de J.R.R. Tolkien.
- Su película, Ana y el Rey.
- Su canción, "Puede ser", de Amaia Montero con el Canto del Loco.
- Los ha consumido hasta la saciedad.
- Le gusta tratar a la gente mayor de "usted".
- Generalmente, es cariñoso y tiene buenos modos en la cama.
- Piensa que está destinado a algo grande, aunque no sabe a qué.
- Fuma y bebe. A la vez, sólo a la vez.
- Le cuesta decir que no.
- Es poco diplomático. Dice lo primero que le viene a la cabeza.
- Le da pereza ducharse. Luego, le da pereza salir de la ducha.
- Le gustan los dulces, pero el chocolate no mucho.
- Es algo egoísta y egocéntrico.
- Pero, en el fondo, tiene buen corazón.
- Cree llevar siempre la razón, ya que considera que su intelecto está por encima de los demás.
- Es tozudo y tenaz. Un cabezota hasta la médula.
- Suele estropear los momentos mágicos diciendo alguna chorrada.
- Es poco imaginativo. Es más dado a la copia.
- Lleva barba, no porque le guste, sino porque es muy vago para afeitarse.
- No le resulta fácil olvidar.
- Su acento es extraño. Nunca sabes exactamente de dónde viene.
- Se sabe de memoria los diálogos de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo.
- Siempre va despeinado. Prefiere el Caos al Orden.
- Su visión de la Vida es Kantiana a más no poder.
- No le gusta viajar. Le desespera el trayecto.
- Parece una persona contradictoria, pero en su fuero interno, todo tiene sentido.
- Su humor es bastante negro.
- Le encanta contar chistes, aunque siempre son los mismos.
- Le gusta el cerdo con piña y los espaguetis a la boloñesa.
- Cuando se emborracha, suele ser la típica exaltación de la amistad.
- Es un poco borde a veces, pero puedes confiar en él.
- Menos en chismorreos, es un cotilla insaciable.
- Usa mucho las palabras "nunca" y "siempre".
- Alguna de la música que tiene en el reproductor lleva ahí años.
- Le encantan los juegos de estrategia.
- Pero no es buen estratega; es buen administrador.
- Su forma de pensar se puede reducir a un puñado de clichés que repite una y otra vez.
- Le gusta bailar bajo la lluvia, pero no soporta la lluvia. A lo sumo, ver llover.
- Le encanta estar solo.
- Generalmente, define la felicidad como la ausencia de infelicidad.
- No le pertenecen sus meñiques.
lunes, 31 de octubre de 2011
Recopilatorio
miércoles, 26 de octubre de 2011
Cerrando el círculo
domingo, 9 de octubre de 2011
Adiós
Odio esa palabra con toda la fuerza que me negro corazón puede reunir. La odio con fervor.
Pero me he visto obligado a usarla.
El tiempo, y sólo el tiempo dirá si era necesario usarla, o valía con usar un "hasta luego".
Ni que decir tiene que mi deseo es que ese "adiós" maquille un "hasta luego", y que las Noches Magas vuelvan a envolvernos, como en aquellos maravillosos días que pasé junto a ti.
Sin duda alguna, tengo miedo. Pero mi miedo no es a no vivir, a limitarme. Mi miedo tampoco es a perderte. Mi verdadero miedo es a desenamorarme. Tengo miedo a que si pierdo lo que siento, ya no pueda volver a sentirlo nunca más, ni por ti, ni por nadie.
Si no es muy siniestro contarlos, diré que nos quedan unos 690 días para volver a vernos.
Y, ahora sí, hasta luego.
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