martes, 22 de junio de 2010

Historias

Feci arrancó el coche y decidió volverse a casa, en el centro no iba a hacer nada y tampoco le apetecía quedar con sus amigos y contarles la historia. ¿Para qué? Hay veces que las historias hay que guardarlas, cuidarlas, mimarlas en el silencio, porque una vez que se dan a conocer se vuelven vulgares, pierden la intensidad que alcanzan en el silencio de nuestra mente.

2 comentarios:

  1. los consejos que damos a los demas no valen para nosotros mismos, no?

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  2. Creo que hay historias y momentos que todo el mundo guarda y de los que nadie sabe nada.
    Y eso hace que conserven su valor.
    Estoy de acuerdo en eso contigo ;)


    (y también en el PENE que me has dedicado,como siempre con su calidez expresiva natural jajaja)

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