martes, 8 de noviembre de 2011

Pulso

Miro tus fotos, y mientras las voy pasando, noto que me falta el aire. Me tomo el pulso. Mi corazón, en lugar de aumentar el ritmo cardíaco, tiene cada vez más extrasístoles ventriculares, aumentando mi arritmia y disminuyendo la sangre que bombea.

A fin de cuentas, es mi corazón. Quiere latir tan rápido que cuando te ve, tropieza. Es como cuando quiero hablarte. Son tantas cosas las que deseo decirte que se me traba la lengua y no consigo articular nada y permanezco en silencio, delante de la pantalla.

Quizá lo que ocurre es que cada vez que te veo, siento que me quiero morir y mi corazón hace lo posible por complacerme. O tal vez sea que éste corazón sólo late por ti, y ahora, que estás a 400 millones de kilómetros, no encuentra razones para seguir latiendo y se va parando lentamente.

O puede ser que la única razón no sea la única.

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